Y como si su cuerpo fuera un volcán en erupción, ella se sentía capaz de liberar todo ese fuego que ardía en su interior. Y lo liberaba en su nombre... Susurraba entre dientes su nombre apenas para ser oído ahí, entre gemidos ahogados para no ser escuchada y la ducha abierta al tope.
Era como si él estuviera siempre presente ahí con ella, como si su presencia fuera tan real que podía tocarlo con las manos. Y eso la hacía desearlo más y más, hasta el punto de la obsesión. Pero al mismo tiempo, esa obsesión la asustaba. Sabía que lo que sentía por él era algo más que simple deseo, que era una necesidad profunda de estar con él, de sentir su piel sobre la suya
Ella imaginaba que él le diria : ¿No cerrarías tus ojos y te dejarías llevar, liberando todas tus inhibiciones?
Dejá que tu cuerpo sienta la música y se mueva al ritmo de nuestros deseos. Dejame llevarte a un lugar donde solo importamos vos y yo, donde nuestros cuerpos se funden en una danza erótica que nos hace perder la noción del tiempo.
Sentí cómo tu piel se eriza ante mi aliento en tu cuello, y cómo tus sentidos se agudizan ante cada caricia y cada beso mío.
Dejá que esta excitación te lleve a un éxtasis que nunca antes has experimentado, y que te haga sentir viva como nunca antes.
Tan solo dejate llevar y confiá en mí, porque juntos podemos alcanzar el clímax más intenso nunca antes sentido por dos que se aman en secreto...”
Comentários
Postar um comentário