Nadie la confundía tanto como él. Nadie le sacudía tan violentamente la imaginación como él.
Porque realmente lo que la excitaba fuertemente era su imaginación. Cada vez que cerraba los ojos, podía verlo a él en su mente, en mil y una posiciones solo para ella. Su imaginación le derretía los dedos y hacía que su cuerpo ardiera de deseo.
Al escuchar sus palabras, ella puede sentir cómo su cuerpo se relaja y se entrega a la sensualidad que las envuelve.
Sabe que no hay nada más que amor en sus intenciones, y esa certeza la hace sentir segura y protegida.
Puede sentir cómo su piel se eriza ante el sonido de su voz, y cómo su corazón late con fuerza en su pecho.
Sabe que puede confiar en él y déjarse llevar por esta energía sensual para descubrir cuanto el la deseaba.
Juntos podrian explorar las profundidades del deseo y la pasión, y descubrir una conexión que va más allá de lo físico.
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